Manuela tiene cuatro hijos y vive en una caravana de poco más de tres metros. Viven de lo que cada día recogen de la chatarra. También sale cada día a buscar chatarra Cisco, que este verano se ha quedado aquí porque el gasoil está caro y no le sale a cuenta marcharse. Y José, que con 17 años acompaña cada tarde a su padre a recoger chatarra y muchos fines de semana va a las ferias a vender globos.
Conozco a varias personas que viven en naves y chabolas y algunas de las necesidades que tienen: que les cuesta llegar a final de mes, que se esfuerzan para que sus hijos vayan al cole, que algunas tienen ayudas sociales y otras no. Hay historias de madres que se han formado y ahora trabajan de cocineras, de chavales que dudan sobre si seguir estudiando o hacer un minicurso profesional porque en casa el bolsillo aprieta.
En toda España, miles de personas viven en chabolas y caravanas; sólo en Madrid, en la Cañada Real, hay casi 40.000. Seguro que todas ellas comparten muchas necesidades, pero no estoy tan segura de que todas actúen igual.
Digo esto porque hace unos minutos un reportaje en la tele ha hecho un repaso de los poblados chabolistas que hay en todo el Estado y la idea central ha sido que en todos estos lugares el protagonista es la droga; así, a lo bestia, metiendo a todos en el mismo saco y sin diferenciar.
De refilón se ha dicho que muchos no tienen agua, pero sí se ha hecho hincapié con un lenguaje alarmista que a algunos de estos sitios no se atreve a llegar el transporte público. También se ha hablado de desalojos, aunque nadie ha hablado del derecho que todos tenemos a una vivienda digna ni de las causas estructurales que han llevado a esas familias a vivir así y las alternativas integrales que puede haber.
Hay medios y medios, programas y programas, pero la responsabilidad individual de los periodistas es decisiva para informar con rigor y sensibilizar sobre las desigualdades que nos rodean. La palabra es importante para luchar contra la pobreza y explicar que nos puede afectar a todos. Si no, que se lo digan a las miles de personas en toda Europa que ya forman parte de una nueva clase social formada por personas con trabajo pero que no llegan a final de mes.
PD. Para saber más sobre la Cañada Real podéis leer los últimos post de Lápices para la Paz.
jueves, 1 de julio de 2010
martes, 15 de junio de 2010
This is BCN (la invisible)
La imagen no es muy buena pero vale la pena observarla. Es una casa que me encuentro a menudo y donde viven unas 30 personas. Todas inmigrantes sin regularizar, la mayoría hombres, que no encuentran trabajo y que cada día salen con carritos de la compra a recoger chatarra. Siempre que paso por delante observo los zapatos en las repisas de las ventanas y, a veces, los brazos que se asoman como en busca de aire y espacio.

No hace mucho, la policía se presentó en la casa con los encargados de un famoso supermercado y requisó los carritos. Me pregunto qué opciones tienen.
No hace mucho, la policía se presentó en la casa con los encargados de un famoso supermercado y requisó los carritos. Me pregunto qué opciones tienen.
viernes, 16 de abril de 2010
Felicidades, Miquel
Cuando nos hemos saludado esta mañana me ha dicho que no había dormido mucho la noche anterior, pero no lo parecía. Con su sonrisa sincera, su mirada viva y su conversación directa (y como siempre, a un ritmo frenético) Miquel se ha plantado delante de los periodistas, compañeros del cómic y de Arrels y ha presentado su cómic: Miguel, 15 años en la calle.
Parirlo le ha costado dos años en los que ha tenido que revivir muchos momentos y situaciones, para dibujarlas y darles voz. Dos años más los quince que se pasó en la calle y otros tantos de remontada. Se dice rápido, pero los trazos de sus dibujos revelan lo contrario...

PD. Aquí encontráis las primeras viñetas del cómic y aquí uno de los capítulos.
Parirlo le ha costado dos años en los que ha tenido que revivir muchos momentos y situaciones, para dibujarlas y darles voz. Dos años más los quince que se pasó en la calle y otros tantos de remontada. Se dice rápido, pero los trazos de sus dibujos revelan lo contrario...

PD. Aquí encontráis las primeras viñetas del cómic y aquí uno de los capítulos.
lunes, 22 de marzo de 2010
Para esto y mucho más, voluntariado!
Organizar actividades para 45 chavales los sábados por la mañana, 816 horas.
Dar clases de repaso a 22 niños y niñas todos los martes, 420 horas.
Jugar al futbol algunas tardes de los jueves, 52 horas.
Quedar con los adolescentes y hablar de lo que los inquieta, 72 horas.
Visitar a las familias en sus camiones y caravanas y tomar un café mientras te explican cómo están, 200 horas.
Acompañar a varias familias a salir de la exclusión no tiene precio. Para esto y mucho más, voluntariado!
***
PD. Cálculo a la baja de las horas dedicadas por 20 personas en 2009 a voluntariado en un proyecto social.
Dar clases de repaso a 22 niños y niñas todos los martes, 420 horas.
Jugar al futbol algunas tardes de los jueves, 52 horas.
Quedar con los adolescentes y hablar de lo que los inquieta, 72 horas.
Visitar a las familias en sus camiones y caravanas y tomar un café mientras te explican cómo están, 200 horas.
Acompañar a varias familias a salir de la exclusión no tiene precio. Para esto y mucho más, voluntariado!
***
PD. Cálculo a la baja de las horas dedicadas por 20 personas en 2009 a voluntariado en un proyecto social.
jueves, 18 de marzo de 2010
"No recuerdo cuándo fue la última vez que tomé un café en un bar"
Me lo decía ayer Manuela: "No me acuerdo cuándo fue la última vez que me tomé un café en un bar o una cafetería. En casa nos acordamos cuando, antes de que naciera el pequeño (hace cuatro años), nos fuimos mi marido, mis hijos y yo al Mc Donald's y nos comimos una hamburguesa. Pero ¡qué caro! ¡y los chicos no tenían suficiente con una!"
¡! Una sola frase que me devuelve a la realidad para darle importancia a cosas cotidianas como salir a tomar un café, y poder pagártelo, acompañado de tu gente.
** Manuela vive en una caravana en Barcelona. Su nombre es inventado.
¡! Una sola frase que me devuelve a la realidad para darle importancia a cosas cotidianas como salir a tomar un café, y poder pagártelo, acompañado de tu gente.
** Manuela vive en una caravana en Barcelona. Su nombre es inventado.
lunes, 8 de marzo de 2010
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