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jueves, 15 de octubre de 2009

¿Si no funciona es que hemos fracasado?

De camino a casa me he encontrado con Mariam. Hacía más de un año que no la veía, justo desde que acabé unas prácticas sobre temas de gestión de conflictos en una ONG que trabaja en el Raval.

Las prácticas las hice en un servicio de información a familias inmigrantes y vecinas del barrio que necesitan orientación para buscar trabajo, acceder a becas para el colegio de sus hijos, encontrar un piso no muy caro ni destartalado, etc.

Un día surgió la idea: ¿por qué no aprovechar que algunas madres están más implicadas para proponerles crear un grupo, formarse y colaborar asesorando a otros inmigrantes? Dicho y hecho. A la semana siguiente había siete mujeres, cada una de un país distinto y con su historia a cuestas, que querían participar.

Durante meses trabajamos aspectos de confianza, autoestima y trabajo en equipo. Quedábamos y juntas visitábamos otras organizaciones y servicios sociales del barrio; la idea era conocer de primera mano cómo funcionaban esos recursos para luego poder derivar correctamente a las personas que lo necesitaran. Así confeccionamos una pequeña carpeta con cerca de medio centenar de recursos sobre vivienda, salud, educación, trabajo, formación y ocio y tiempo libre.

Al mismo tiempo, hacíamos teatrillos y pequeñas formaciones para aprender a atender las consultas que les podrían llegar. Y, tres meses más tarde, empezaron a llevar algunos casos reales.

Hoy Mariam me ha contado que el grupo funcionó varios meses pero que luego se disolvió. Supongo que a cada una -como a todos nosotros- le pudieron sus problemas y su día a día, y que en la ONG no supieron darle el suficiente apoyo por falta de recursos humanos en la entidad. O, quizás, la idea de crear el grupo no fue buena desde el principio porque no surgió de las propias mujeres.

He llegado triste a casa pensando que el proyecto fracasó aunque, pensándolo de nuevo, creo que no. A lo mejor no resultó lo que imaginamos al principio pero creo que, a un nivel más micro, a todas nos aportó cosas. Por lo menos, eso me ha dado a entender Mariam.

martes, 8 de septiembre de 2009

Viajar, ver, conocer, informar... bloguear

Desde hace días, Ivan está en la República Democrática del Congo. Habla con desplazados y organizaciones internacionales que están sobre el terreno, y utiliza su Maliche para describirnos uno de los campos de refugiados:

"Un cartel de prohibido portar armas -un Kalashnikov dentro de un círculo rojo y bajo una X del mismo color- preside la entrada del campo. Más allá, un par de carteles de organizaciones humanitarias, uno de ellos previniendo del abuso sexual por parte de cooperantes, también una decena de vehículos todo terreno, una pequeña y destartalada caserna de policía y una improvisada sala de maternidad financiada por UNICEF y el WFP, ambos organismos de Naciones Unidas. Afuera de ésta, una treintena de mujeres y sus treinta hijos guardan turno para entrar."

También está en el Congo otro muzungu -‘hombre blanco’- Hernán Zin, que nos habla de la guerra del coltán.

Y a miles de kilómetros sigo el viaje de Ander por Bolivia, que en la plaza de Cochabamba ha participado en una asamblea improvisada de la red Tinku:

"-Compañeros, ¿qué más necesitamos para hacer la revolución?

El corrillo de oyentes, unos cuarenta, permanece en silencio. Hasta ahora han hablado de la educación popular, de los medios de comunicación alternativos, de la actividad cultural. ¿Qué más hace falta para la revolución? Los cuarenta quechuas y mestizos miran al suelo, para evitar que el orador les pregunte directamente.

-¡Sillas, carajo! ¿No ven que apenas tenemos una docenita? ¿No ven que todos los días están casi todos de pie? ¿No tienen una silla viejita en casa que puedan traernos?"

Tres interesantes ejemplos de periodismo bloguero.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Piedras que hablan

Hace 26 años, Joan y Lourdes llegaron a la casa-ermita de Sant Feliu de Terrassola. Sant Feliuet, como los vecinos la conocen, se levanta sobre la montaña y, aunque ahora se puede ver desde la nueva carretera del eje transversal, durante siglos se ha escondido en el bosque.

No tienen medio de transporte y durante años han vivido casi aislados. Quizás por eso se han convertido en un referente en el lugar, en la voz de la historia que atesora Sant Feliuet.


"La colina de Sant Feliuet era un cementerio precristiano. Los cimientos y la cripta son bizantinos, y la iglesia se construyó encima. Durante la guerra civil se reventó la cripta; Sant Feliuet era un punto estratégico desde donde se controlaban los Pirineos y en sus dos túneles se refugiaban religiosos y chicos que no querían ir a la guerra", explica el señor Joan.

Cuando Joan y Lourdes se trasladaron a Sant Feliuet, la casa, adosada a la ermita desde 1455, no estaba preparada para vivir en ella y la iglesia estaba medio derruida. Y ahí empezó su labor: "El zócalo se mantenía pero había que rehacer el ábside. Un payés nos donó el ábside de una pequeña iglesia que en su tiempo dependía de Sant Feliuet, numeramos las piedras, las trajimos y lo reconstruimos".

La torre, de 40 metros y con un origen defensivo, también se reconstruyó y el interior de la iglesia se rehabilitó. Sólo para reconstruir la pila bautismal de la ermita, Joan y Lourdes dedicaron años. "No se trata de reconstruir lo que está destrozado, sino de limpiar y consolidar", dice Joan, que documenta todas las transformaciones que vive el lugar.

En este duro trabajo han colaborado vecinos y descendientes del antiguo párroco, pero las instituciones casi no han dado su apoyo. Gracias a Joan y Lourdes, las piedras de Sant Feliuet, de momento, nos hablan.

viernes, 28 de agosto de 2009

¿Qué pasa con nuestra memoria?

De paseo por Berlín te encuentras que el muro que separaba la zona aliada de la soviética pasaba por donde vas a cruzar.



Ves que todavía hay una parte del muro en pie, tal cual era o con grafittis llegados de todas partes.


Pasas por el puesto de control aliado Check Point Charlie (convertido en espectáculo, cierto, pero visible). Visitas los monumentos en memoria de los judíos y homosexuales asesinados durante el nazismo y cruzas la plaza donde Hitler ordenó quemar cientos de libros.


En el metro te dan una buena clase de historia con murales pintados en varias estaciones e incluso, si te alejas un poco del centro de la ciudad, llegas a este parque que parece tan normal pero donde hace años se construyó el búnker de Hitler.


De paseo por Berlín te encuentras con buena parte de la historia de la ciudad y de Alemania, y la muestran sin complejos. ¿Sería esto aquí posible? ¿Podríamos siquiera debatirlo?

viernes, 26 de septiembre de 2008

2015... o más

Ya se habían reunido antes muchas veces, pero en el año 2000 decidieron ponerse serios y los líderes mundiales crearon los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Su idea era, antes del año 2015, reducir a la mitad la pobreza extrema en el mundo.

En estos años se ha avanzado en algunos aspectos pero en otros se ha retrocedido. Por eso, los políticos se han vuelto a reunir para ver qué hacen.

Buscando mapas que ilustren la pobreza he encontrado el Atlas de los Objetivos del Milenio, una iniciativa holandesa que pone color a los países del sur y a las mejillas de los países del norte. Estos son algunos de los ocho objetivos del milenio y su situación actual:

Objetivo 1: Erradicar la pobreza y el hambre

Objetivo 2: Lograr educación universal

Objetivos 4 y 7: Reducir la mortalidad infantil y mejorar la sostenibilidad del medio ambiente


Los Objetivos del Milenio no planteaban ir a las causas de la pobreza, ni siquiera acabar con todas las desigualdades, únicamente con la mitad. Pero ni eso parece que se va a conseguir.

La plataforma de ONG Social Watch lo deja claro en su último informe, que calcula la pobreza según capacidades básicas de los países y los derechos humanos y no sólo con datos económicos. Según Social Watch, de 176 países sólo 21 han mejorado su situación desde el año 2000.

¿No será que interesa más la foto y el anuncio de nuevas ayudas que invertir bien las que ya están comprometidas? ¿No será que hay un problema de fondo en los Objetivos del Milenio? ¿No será que deberíamos cambiar este modelo de desarrollo que empobrece a unos y enriquece a otros? ¿No será que tenemos miedo a un mundo al revés?



PD. También es interesante conocer el proyecto Mapping Worlds y la reflexión sobre mapas de La Otra Agenda.

martes, 2 de septiembre de 2008

¿Qué muestra una postal?

Hoy me ha llegado a casa esta postal de la India. Me la manda Lunática, que estará por allá varias semanas.


En la foto se ve la Marine Drive, un paseo de tres kilómetros de largo al sur de Bombai. Allí, “la gente se sienta a leer o charlar, o comer, o muchos a dormir”, me cuenta mi amiga.

Pero lo que más me llama la atención es esta frase: “No encontré postales que reflejen lo que de verdad se ve aquí”.

Nunca me había parado a pensarlo porque hace años que no mando postales, pero es curioso. ¿Qué muestra una postal? ¿La esencia de un país y su gente? ¿Qué esconden esas imágenes? ¿Qué quieren promocionar?

lunes, 25 de agosto de 2008

Llaneros... ¿solitarios?

Hace ahora justo un año iba yo a lomos de Ponche Crema, con las rodillas clavadas en el lomo del pobre animal y las manos tan apretadas a las riendas que de poco me las tienen que amputar por falta de riego sanguíneo.

El paciente Ponche Crema leía mi pensamiento y avanzaba lentamente, cansado de escucharme y seguramente recordando tiempos mejores en Los Llanos. A nuestro lado iba Carlos, un joven llanero que con 8 años llegó a la finca de su familia y que desde entonces se enfrenta a la naturaleza en estado puro.

Los Llanos ocupan un tercio del territorio venezolano pero albergan un ínfimo porcentaje de la población del país.



Grandes extensiones de tierra sin montañas, ni siquiera un pequeño montículo; embalses de agua dulce donde se encuentran marsopas, cocodrilos, osos hormigueros y anacondas y donde las garzas bajan a beber. Tormentas eléctricas que con un sólo rayo matan a cuatro vacas de una vez.

En 1548 llegaron los primeros colonos: once familias españolas. En 200 años la población indígena casi había desaparecido mientras las cabezas de ganado de los grandes terratenientes alcanzaban las 130.000.

Sin recibir sueldo alguno, los llaneros jugaron un papel importante en el ejército libertador de Simón Bolivar, aunque se cobraban sus servicios al llegar a pueblos y aldeas.

Las familias que ahora viven en la región soportan aún las duras condiciones de Los Llanos, que en época de lluvia se inunda hasta en un 80%. La necesidad, sin embargo, les ha hecho reconvertirse y afrontar nuevos peligros: ahora salen a cazar la anaconda, lideran expediciones a caballo y domestican capibaras para los turistas que deciden visitar la región.

sábado, 23 de agosto de 2008

Si la familia se mueve, la escuela también

Cuando acaba la temporada del tomate en México empieza la de la fresa y muchas familias que viven del campo emigran hacia estos lugares para trabajar. Para evitar que los niños dejen el curso a medias se puso en marcha la Escuela Migrante, que se adapta a la necesidad de los pequeños y sigue los ciclos agrícolas.

La iniciativa pedagógica Ventana a mi Comunidad lo cuenta en este vídeo:


lunes, 11 de agosto de 2008

60 millones de euros para que Auschwitz viva


'Arbeit mach frei' (El trabajo os hace libre). Así recibían los nazis a las miles de personas que durante la II Guerra Mundial fueron detenidas y llevadas a Auschwitz (Polonia).

Auschwitz. Uno de los mayores campos de concentración del nazismo, donde más de 1,3 millones de personas murieron a causa de los trabajos forzados, gaseadas o tiroteadas. La mayoría eran judíos, pero también pasaron miles de intelectuales polacos, miembros de la resistencia polaca, prisioneros soviéticos, gitanos y personas de otras minorías.


De los 30 pabellones que hay en Auschwitz, una docena están abiertos al público para mostrar el horror de la guerra. Los alemanes aprovecharon una antigua fábrica polaca para construir el campo de concentración, por eso muchos de los edificios son de ladrillo.

A los que estaban demasiado débiles directamente se les mataba. El resto realizaba trabajos forzados durante el día y por la noche dormían apilados en esta especie de cajones.



Las verjas rodean todo el campo y sólo 300 personas las pudieron esquivar y escapar. Dentro, los edificios albergaban a las víctimas o se utilizaban para fines como experimentos en mujeres y niños judíos.


A dos kilómetros de Auschwitz se encuentra Birkenau, también conocido como Auschwitz II y donde se produjeron la mayoría de las muertes. Tenía 300 pabellones con capacidad para 200.000 personas. Un detalle da a entender lo que era: la vía del tren entraba al campo y llegaba hasta las cuatro cámaras de gas y el crematorio que funcionaban día y noche.


Por estos campos pasaron millones de personas, entre ellas gente como Primo Levi y Ana Frank. El 27 de enero de 1945 los soviéticos liberaron a los que aún sobrevivían en Auschwitz I y II; años más tarde se declaró Patrimonio de la Humanidad.

Entrar en estos campos de concentración es gratis. La comunidad internacional aporta cada año 190.000 euros y el Estado polaco pone los 3 millones de euros restantes.

Pero ahora se necesitan otros 60 millones de euros para que Auschwitz siga en pie, sino podría desaparecer y con él parte de memoria histórica siempre necesaria para entender el pasado y para no perder la capacidad de indignación ante situaciones del presente que tienen similitudes.

Si podéis pasaros por Auschwitz y, por favor, no os hagáis fotos en la entrada sonriendo y saludando a la cámara.


martes, 5 de agosto de 2008

Un día cualquiera en la playa del Neng

Sol, arena, apartamentos a pie de playa, grúas que se comen la montaña, tumbonas a rayas blancas y azules, parasoles de colores, una familia entera que se esconde en la sombrilla, abuelos que persiguen a sus nietos, nietos que persiguen a sus abuelos, un tronco atravesado en la arena que recuerda el Caribe, subsaharianos que venden collares, una pirámide y un cocodrilo de arena que confunden el Mediterráneo con el Nilo, parejas que se besan en el agua y que juegan a las palas, mujeres en bikini, en tanga, vestidas de la cabeza a los pies y hasta con el bolso al hombro en mitad de las olas, pocos bañadores. Lanchas que pasan por el horizonte. Castillos de arena que se comen las olas.

Una tarde cualquiera en la playa de Castelldefels.